Esteban Casañas Lostal
Montreal..Canadá
Poema mención en el concurso literario de Arkansas Tech University presidido por el escritor Hinojosa, ganador de varios premios Casa de las Américas.
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Es un pequeño baúl donde guardaré muchos de mis recuerdos. Cierto es que he escrito demasiado sobre mis aventuras en el mar, pero como todo marino, se impusieron pausas en tierra donde no escasearon aquellas inolvidables aventuras que comienzan desde la infancia. Yo soy Papum para mis primos paternos, Papucho para una parte de ellos, apodo que cargué con cariño y ellos me devolvieron en Miami cuando pensé haberlo olvidado. Lo llevé desde niño por ser hijo de Papo.
Poema mención en el concurso literario de Arkansas Tech University presidido por el escritor Hinojosa, ganador de varios premios Casa de las Américas.
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LECHE HASTA LOS SIETE AÑOS
Y nada de cuento, porque a mi hijo se la retiraron el
mismísimo día de su cumpleaños, luego le tocó el turno a mi hija y por esa
macabra festividad han pasado varias generaciones de cubanos. Lo cierto es que,
el gobierno cubano ha sido incapaz de satisfacer no solo esa, sino todas las
necesidades del pueblo. Pero aquí estamos quienes vivimos todas esas penurias
listos a criticarlos, claro, sin buscarle una explicación filosófica a la
situación. Si algo bueno aprendimos fue eso, buscarle una justificación a cada
adversidad y de paso asignarle un culpable de nuestras desgracias, casi siempre
el vecino. Nos olvidamos de las condiciones “objetivas y subjetivas”, del
momento histórico vivido, de las relaciones causa y efecto, de la unidad y
lucha de los contrarios, y bueno, para qué seguir con todas aquellas cositas
que nos enseñaron, si con el estómago vacío no se piensa.
No hay leche, pero no se puede decir que el gobierno
cubano no ha realizado lo imposible por obtenerla. Bueno, debemos comenzar
diciendo que acabó con nuestra ganadería, pero si nos fuéramos a referir a todo
con lo que “acabó” en estos 44 años, no tuviéramos para cuando acabar y ese no
es mi propósito.
¿No trajo al científico francés André Voisin? Aquel
viejito que implantó las cortinas rompevientos y el pastoreo intensivo, ¿ya lo
recuerdan? ¿No trajo toros de Canadá para lograr por la inseminación razas
llamadas F1, F2, F3 y así hasta el F100? Claro que los trajo y costaron una
millonada, pero pobres animales que murieron a paja limpia. ¿No trajo toros de
agua desde Viet Nam? Animalitos que tal vez pastaban tranquilamente en las
riberas del Mekong, infelices que llegaron al lugar equivocado, al país donde
se contaminaron y secaron los ríos por obra y gracia de un solo mago. Va y a lo
mejor los quisieron meter en alguna playa, bueno, ustedes saben cómo son los
innovadores de la isla. Va y por eso se les pelaron los huevos a los toros y no
pudieron hacer los cruces soñados, porque no es por ser unos simples animales,
pero a cualquiera que se le pelen los huevos no tiene deseos de sexo, son
simples suposiciones.
Pero no creo que la culpa sea definitivamente de
ellos, intervienen muchos “factores” en la producción de un litro de leche.
Puede haber sido por culpa de los vaqueros, digo, me imagino, porque con aquel
lío de que llenaron la isla de tractores se perdieron los caballos y es
imposible arriar al ganado montado en un tractor. Puede que se agrave la
situación por la carencia de perros que ayudaran en esa faena. Era lógico, ¿a
quién se le ocurriría tener perros con lo escasa que estaba la comida? Solo a
un cubano.
Falta la leche, pero nosotros no analizamos nada de
las condiciones objetivas y subjetivas como nos enseñara el mismo régimen, no
pensamos tampoco en la incidencia del “factor humano” en este grave problema.
El vaquero, ese es un hombre como cualquiera de nosotros, con las mismas
necesidades o peores aún por vivir en el campo. ¿Creen que se va a levantar a
las cuatro de la mañana con un buchito de café a ordeñar vacas para que tu hijo
la tome en el desayuno? Sí, se levantará, pero llegará encabronado a la
vaquería y la agarrará por desquitarse con las infelices vacas, o no ordeñará
ni timbales u ordeñará y luego pondrá la tina al sol para que se corte, o la
pondrá en un cuartito con algo de hielo para que se conserve al menos fresca,
pero bueno, ese puto día se rompió el tractor de la granja y se derritió el
hielo, y se cortó la leche.
El vaquero, ¿creen que sea fácil estar trabajando con
un par de botas de agua bajo el sol que hay en Cuba? Claro que no, entonces el
infeliz agarra tremenda peste a pata, llega a la casa y no hay agua para bañarse,
la mujer no pudo lavar el otro único par de medias que tenía y debe continuar
hasta el otro día con esa peste a pata y a mierda de vaca. En resumen, la mujer
se siente que está buena todavía y se cansa de aquella agonía con el infeliz
vaquero, agarra y le pega los tarros con uno de la ciudad y le deja todos los
fiñes. El vaquero encojonado llega hasta el campo y se desahoga matando una
vaca, fíjense que ya se quedaron varios niños sin leche por culpa de la peste a
pata y a mierda de vaca y la falta de agua. Bueno, repitan esta misma escena en
todas las vaquerías de Cuba para que tengan una idea de lo que ha mermado la
ganadería.
Sin embargo, no podemos decir que el gobierno cubano
no se ocupara del todo en el caso de los vaqueros, por ejemplo, allí donde no
había electricidad y el vaquero debía ordeñar con la ayuda de un mechón,
nuestra revolución puso plantas para procesar la mierda de la vaca y obtener el
famoso “Bio gas”. Gracias a este adelanto tecnológico muchas vaquerías
obtuvieron alumbrado, claro, pero no escapaban de las situaciones antes
narradas, sobre todas ellas las de los tarros tan temidos entre cubanos.
Después comenzaron a aparecer inconvenientes al
sistema, como ya saben, la materia prima para obtener el gas era la mierda de
la vaca, si no había mierda, no se obtendría gas, y sin gas no se podía
alumbrar la vaquería, en resumen, todo se iba a la mierda. Así mismo fue,
porque como muchos ríos se secaron, se talaron muchos árboles, reinó la sequía,
las vacas no tenían para comer, y el que no come no caga. Se jodió la leche de
nuevo.
Pero bueno, yo solo deseaba llegar hasta este punto,
me refiero al de la mierda. Creo que si la Unión Soviética y todo el Campo
Socialista, no hubieran cometido el error de brindarle todo tipo de ayuda a
Castro, y me refiero a equipos, plata, petróleo, alimentos y el cojón bendito,
pues sencillamente la revolución se hubiera salvado. ¿Cómo? Muy sencillo, si en
lugar de todo aquello que mencioné, les hubieran enviado barcos cargados de
mierda, pues Fidel hubiera puesto todas las fuerzas productivas e inteligencia
del país en función de la investigación y desarrollo a partir de la mierda.
Bueno, si las cosas no llegaran al extremo que él las condujo, tal vez no
hubiera sido necesario importar mierda rusa, pero se repite la misma historia
de las vacas, al no existir suficientes alimentos para el pueblo, éste tampoco
caga. Porque no duden ustedes del poder persuasivo y de movilización del
gobierno, y del apoyo que le hubiera brindado todos los cubanos en una tarea tan
noble.
Pero, suponiendo que la alimentación estuviera buena
y que cada comité trabajara en la colección de la mierda de la población, surge
otra interrogante, ¿Dónde carajo se envasaría esa mierda por parte de la
población? Como ven, resulta imposible y aunque los cubanos han construido una
revolución más grande que ellos mismos, sencillamente no tienen papel ni para
limpiarse el culo y menos aún alimentos para poder garantizar una cagada
diaria.
En este aspecto continuamos dependiendo del
extranjero, o sea, la mierda debe ser importada y ante la ausencia del Campo
Socialista, si de verdad desean salvar a la revolución, los Pastores por la Paz
deben realizar una gran campaña para recolectar toda la mierda de EU y Canadá,
solo de esos países donde la calidad debe ser superior.
Si esa mierda hubiera sido enviada por los rusos,
nuestra ganadería estuviera a salvo y la población viera satisfechas sus
demandas de carne y leche. Nuestros ríos nunca se hubieran secado, nuestros
mares contaminados, nuestras ciudades limpias y relucientes. El servicio de
agua funcionaría normalmente, las calles no estuvieran destruidas, no se
comería tanta mierda en asuntos de guerras y el loco tampoco construiría tantos
pedraplenes. La gente no hubiera emigrado a otros países desesperados y vivir
en la isla hubiera sido una felicidad.
Con un poco de mierda el científico de Castro hubiera
estado muy entretenido, sus discursos serían más cortos y limitados a un solo
punto, “hablar mierda”. El poder Popular se tendría que reunir una sola vez
cada 20 años para analizar los logros de “la mierda”. Hasta nuestra cultura se
hubiera visto influenciada, Alicia bailaría el “Lago de la mierda” y a Silvio
se le hubiera perdido un tibol en lugar del Unicornio.
Es una pena porque aún anda ese viejo de porquería
con el lío de las marchas y la guerra.
¡Ah! El problema de la leche se puede resolver
inscribiendo a los recién nacidos con siete años.
FIN
Esteban Casañas Lostal.
Montreal.. Canadá
2003-06-11
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¡FELICIDADES,
ALEJANDRO!
(Cuento infantil para tiempos de guerra)
Nota del Autor.-
Alejandrito es un niño cubano que vive en la isla y
hoy cumple 7 añitos, yo quise felicitarlo y le envié esta cartica. Una de las
reinas de aquel palacio me contestó y solicitó que la publicara, me dijo: …“Creo
que valdría la pena que muchos lo leyeran, hay muchas reinas y principitos por
el mundo iguales a los del cuento, cada uno esperando desde algún lugar…
Querido Alejandro…
Cuentan antiguas leyendas que un día, apareció en el
horizonte una hermosa cigüeña con síntomas de cansancio. Iba acompañada por
delfines, peces voladores, golondrinas y ruiseñores. Volaba sin parar desde
hacía nueve siglos y llevaba colgando en su pico un bultito que deseaba dejar como
regalo. Recorrió varios universos y planetas muy lejanos, buscaba sin parar la
dirección correcta de su destino.
Cuando aquella preciosa cigüeña estuvo a punto de desmayarse
por su largo vuelo y peso del bultito, divisó un palacio. No muy segura de
haber encontrado la verdadera dirección, la cigüeña se posó dulcemente sobre su
techo. Allí permaneció tranquila durante un tiempo, observaba y escuchaba todos
los movimientos de sus moradores, pero puso más interés en sus sentimientos. Conmovida
por la paz y el amor que reinaba en aquel palacio, principado que envejecía por
el transcurso de los años, la cigüeña se sintió conmovida y una noche descendió
del techo hasta una de las puertas que daba a sus patios. Tiernamente colocó el
bultito junto a ella y con su largo pico dio varios toques para llamar la
atención de aquellos habitantes. Muy feliz por la misión que le habían
encomendado desde el cielo, la enorme ave batió sus alas y se perdió nuevamente
en el horizonte escoltada por sus amigos delfines, golondrinas, peces voladores
y ruiseñores.
Una de las doncellas tomó con cuidado el extraño
bultito encontrado junto a la puerta y alarmada llamó a todos los que
integraban la corte. Reinas, príncipes, lores, caballeros, hadas, doncellas y
toda la servidumbre del palacio, fueron invitados a compartir la alegría que se
impuso en el palacio cuando descubrieron a un niño muy hermoso que los premió
con una sonrisa. ¡Tenemos un nuevo Príncipe! Gritaron todos a la vez, mientras
cantaban y danzaban de felicidad. ¡La corona se ha salvado! Exclamó la reina
madre.
Las tierras de aquel principado empobrecieron y
muchas flores se secaron, se esfumaron colores que dan una bella tonalidad a la
vida. Entonces, una de aquellas reinas abandonó su palacio para garantizar el
futuro de sus príncipes. Cada año, ella llora de tristeza y sus lágrimas se van
convirtiendo en perlas que le devuelven la alegría. El recuerdo de sus
principitos le devuelve el valor que a veces flaquea cuando el crepúsculo
ocurre muy temprano. Ella se levanta con el sol y recorre el huerto que desde
hace varios años cultiva con amor. Tiene sembrado árboles de caramelos y
chocolates, piñatas de loros y elefantes, y un carrusel repleto de caballitos y
payasos. Cada mañana riega su huerto y espera, ella sabe que un día llegará el
principito que dejó en La Habana.
No sé si algún día lo comprenderás, pero una de tus
reinas sabe que solo lo escribí para ti.
Recíbelo con mucho cariño y te deseo un “Feliz
cumpleaños”.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
Diciembre 8 del 2007.
Post Data.-
Re: ¡Felicidades, Alejandro!
Dom Dic 09, 2007 7:35 pm
El principito y las reinas del palacio recibieron tu
regalo con una mezcla de emociones muy fuerte. Alejandro leyó varias veces tu
carta y puso una copia impresa entre sus regalos de cumpleaños mostrándola a
sus amiguitos..., en una pequeña reunión familiar en la tarde, hizo que su
madre leyera "el cuento que habían escrito para él". No tengo que
decirte que, a estas alturas, tu carta anda circulando por nuestra Habana, las
reinas que quedaron en el palacio se han encargado de ello. El principito es
muy feliz, porque él sabe que ese día va a llegar. Muchos son los que esperan,
para ellos también va a llegar ese día. Gracias otra vez,.........La reina
madre.
Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis
destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha
sido antes destruido.
Jalil Gibrán.
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LA
OTRA CARA DE LA MONEDA
Recientemente el boxeador cubano Loren Berto Alfonso,
nacionalizado azerí, tuvo un gesto admirable durante su participación en el
Mundial de Boxeo en Serbia. ¡Ojo! Admirable para unos, detestable para otros,
el arcoíris cubano posee mas colores que el mostrado por la naturaleza. Loren
logró vencer por decisión dividida a su compatriota Herich Ruiz y en el momento
que anunciaban su victoria abrazó a su oponente, un cubano que defendía su
bandera. Loren, cubano también, peleaba defendiendo la bandera de Azerbaiyán.
Ese hermoso gesto fue muy bien acogido por la prensa
internacional y aplaudido por miles de compatriotas dispersos por el mundo. Fue
una señal muy deportiva por parte del atleta cubano con residencia bien lejana
al Caribe, muy noble y profesional, pienso. Ese abrazo no tuviera mucha
relevancia o se hubiera visto con mas normalidad, si no se tratara de un evento
poco común desarrollado entre dos mundos tan opuestos. Me refiero al del atleta
que vive en entera libertad y la de su oponente viviendo bajo una dictadura. Vale
la pena señalar que además de nobleza y profesionalidad deportiva, ese gesto de
Loren abraza mucha valentía y me explico.
Una acción como esta, desarrollada en un ambiente
crispado por el rechazo y me atrevo a decir con cierta dosis de odio alimentado
por el régimen de La Habana, muy bien pudo despertar la ira, crítica y condena
de quienes se oponen con verticalidad a ese sistema. Sin embargo, no ha sido así
y si existieron manifestaciones contrarias a la admiración o respeto por la decisión
del boxeador en la diáspora, simplemente no ha tenido repercusión. El abrazo se
extendió también a los entrenadores e imagino la sorpresa recibida ante esa acción
espontanea de un oponente deportivo e ideológico. Porque, aunque muchos se
empeñen en manifestar que el arte, deporte y otras actividades de la vida
humana no son de carácter político, saben que en el caso cubano no es así y
mienten por cobardes. En Cuba es politizado hasta el aire que se respira.
Bueno, toda moneda tiene dos caras y en este caso
acude a mi mente una sola pregunta. ¿Tendrán valor suficiente los atletas
cubanos de la isla para actuar de igual manera que el boxeador Loren? Por el
momento lo dudo, una acción aislada podría considerarse similar a la de un kamikaze,
un verdadero acto de suicidio. Hacerlo desde la isla es casi imposible, es difícil
que coincidan en el lugar uno y otro. Luego, cada delegación que parte al extranjero
lo hace escoltada por un numeroso grupo de agentes disfrazados. Solo les quedarían
dos opciones, hacerlo público como lo hizo el boxeador Loren y en ese caso el
autor de tal desafío se enfrentaría a un exilio forzado o pagar por su acción al
regreso. La otra opción sería que esa acción se realizara colectivamente como
si se tratara de una rebelión pacífica, pero tampoco lo creo. Algo así solo harían
los jóvenes que no están comprometidos con el régimen y tampoco tienen nada que
perder, como los participantes de las manifestaciones de Julio y posiblemente
los que han anunciado una marcha este 15 de Noviembre.
Si nada de esto ocurriera, tendrían que esperar a que
el gobierno los autorice tener contactos con cubanos en el exterior. Nada de
esto es asombroso y menos una especulación, sería bueno que tanto los padres y
abuelos les cuenten a sus hijos los antecedentes de esta situación que menciono.
Si acaso lo han olvidado les voy a facilitar el pie de rima para que compongan sus decimas: “¿Ha
mantenido correspondencia con su familia en el exterior?” Esta pregunta
desconocida para las nuevas generaciones formó parte de un largo cuestionario
aparecido en todas las planillas para optar por un trabajo o escuela en la década
de los 60. ¡Díganle a sus abuelitos y padres que les cuenten!
Después y con un poco mas de calma, transporten esta
cara de la otra moneda a otros campos de la vida en cualquier sociedad. Digamos
a los artistas, intelectuales, científicos y hasta nuestro ramo, el de los
marinos. En bastantes oportunidades salían corriendo cuando se encontraban
accidentalmente conmigo en las calles de Montreal, hay mucho para contar y en
nada se parece a esos puentes de amorcito o cariñito mencionados por el régimen
o sus tarugos del lado de acá.
Ustedes deciden, yo lo hice hace muchos años.
“PATRIA
Y VIDA”
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2021-11-07
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MEMORIAS
DE “BOLLO MANSO” (10)
FIESTA
DE CUMPLEAÑOS
No debe ser muy común, al menos no he visto caso
similar en el mundo, bueno, creo que el gordito coreano es una copia fiel del
nuestro. Quiero decir, ningún gobernante del mundo civilizado está pendiente o
da un discurso para explicar cómo se repartirá la cerveza, cuántos blúmeres de
mujer se ofertarán por la libreta, cuántas vacas se inseminarán con la leche
del toro Rosafé y otras tantas locuras que le llegaban en sueños, luego
convertidas en pesadillas para nosotros. Así era el tipo que hoy reposa dentro
de un meteorito en Santiago de Cuba.
En la isla todo está racionado menos el aire que se
respira, hasta la felicidad, casi inexistente y sin cupones en la libreta. Así un
día, racionaron todos los artículos que normalmente se ofertan en una fiesta,
poco importa si es de bodas o cumpleaños. Hablo de un tiempo donde sobrevivían momentos
para festejar algo y ya saben ustedes de la disposición de los cubanos para
asistir a ellas. Creo haya sido el único evento donde fuera puntual y no se
reportaran ausencias.
Esas fiestas no tenían desperdicio y cumplían muchas
funciones sociales, la primera de ellas era matarse el hambre. Aunque se
presentaran vistiendo los mejores trapos, si virabas al revés a la mayoría de
los asistentes, es probable que solo encontraras el menudo para tomar la guagua.
Y del estómago no les cuento, mucho más vacíos que sus bolsillos y acompañados
de esa hambre crónica que ya ha cumplido sesenta y dos años, insaciable. Situación
que exige de una tremenda responsabilidad al que organiza una fiesta, y bueno,
como pago todos sabían que al final la mayoría de esa gente partiría hablando
mal o cortando levas.
La otra función de una fiesta era utilizarla como
pasarela para desfilar con los mejores trapos encontrados en el escaparate. Alardear,
especular, dar una imagen falsa de tu estatus social, provocar envidia o admiración
entre los conocidos, demostrar conocimientos del último grito de la moda,
marcas de tenis, etc. Bueno, esta costumbre fue variando con el tiempo, se usó también
preciarse de tener un pariente en la yuma, ¡claro!, después que fuera
autorizado por el tipo del meteorito.
Otra de las funciones importantes de una fiesta, era
brindar la posibilidad a sus asistentes de ese momento oportuno y esperado para
mover el culito o hacer demostración del dominio que se tenía de los bailes en
boga. Mientras sonaba la música a todos los decibeles soportados por el oído humano
y apretados en estrechas salitas, los patones se dedicaban a cortar levas desde
sus asientos haciendo gala de esa envidia tan tóxica y folclórica que llevamos
en la sangre. Todo esto resultaba algo muy complejo para el anfitrión y exigía de
sacrificios superlativos. No olvidemos que durante muchísimos años el gobierno de
Bollo Manso no vendió equipos de música, lo que obligaba a esta noble persona a
un gasto extraordinario para alquilar un equipo cuando sus amistades no lo poseían,
y por supuesto, había que llenarle también el estómago a su operador y saciarle
su sed eterna.
Tú invitabas a una persona al cumpleaños de tu niño y
debías estar preparado para todo tipo de sorpresa. Esa persona se tomaba el
derecho o consideraba que era un privilegio asistir con la madre, suegra, cuñados,
hijas con sus novios, hermanos y hasta vecinos. O sea, debes hacer cálculos astronómicos
a la hora de preparar las “cajitas de cumpleaños” que tanta popularidad ganaron
entre los cubanos. Cajitas que bien merecen una pausa y que deben alcanzar para
todos los invitados, considerando también las que se llevaban para sus casas,
derecho inalienable de todo aquel que fuera privilegiado con una invitación.
Llenar una cajita puede resultar fácil en muchas
partes del mundo, no así en un país donde siempre ha sido escasa la comida. Se requería
ser algo mago, tener plata y muchos contactos en el giro gastronómico, una
verdadera odisea reunir esos requerimientos, pero obligatorias si se deseaba
organizar una fiesta. El contenido de las cajitas hablaba mucho de los
anfitriones y sus posibilidades. Un trocito de cake, una croquetica de ave
(averigua de que es), ensalada fría confeccionada de coditos con lo que
apareciera y un trocito de huevo hervido, pudieron ser las mas comunes de
aquellos tiempos y se amontonaban encima de una mesa imitando a un edificio de
varios pisos que, desaparecía al rato de darse el disparo de arrancada. Unos la
consumían con ese desespero que impone una ayuna involuntaria, otros lo hacían con
buenos modales, como dando ejemplo de buena educación y reprimiendo la misma
ansiedad del anterior, y los mas recatados la guardaban para comerlas en sus
casas si las tripas se lo permitían. ¡Pobre del anfitrión al que no les
alcanzara las cajitas! Esa ofensa nunca le seria perdonada y podía provocar la
ruptura de una que otra vieja amistad.
Descifrar profundamente lo que significa una fiesta y
sus impactos en la sociedad cubana, requiere la asistencia de científicos, psicólogos,
politólogos, historiadores, sociólogos y cuanto entendido haya sido graduado en
una universidad de prestigio, yo creo que Freud se quedaría corto en estos
tiempos. Bueno, se supone que la fiesta a la que me refiero sea infantil, solo
que en la isla no se distinguen diferencias de edades, eso puede tratarse de
una discriminación, no es aceptable. Contratabas magos o payasos cuando lo había
y permitía el bolsillo, pero estabas obligado a una buena reserva de ron o
cervezas para los mayores, los que verdaderamente disfrutaban el cumpleaños y
finalmente se adueñaban de ella.
Les cuento que todas estas “virtudes” quedaron tan
arraigadas en el comportamiento de los cubanos que, una pila de años después,
organicé uno que otro encuentro con amigos marinos en Miami, y que les cuento.
Resulta que invité a tres o cuatro cubanos conocidos que no habían sido marinos
y al final resultaron mas numerosos por las razones ya explicadas, nada había cambiado
para ellos. ¡Ah! De paso rompieron las normas de conducta existentes en esta
orilla, se aparecieron con las manos vacías y el mismo apetito que reina en la
isla.
¿Las fotos? Recuerdo que el tipo del meteorito que
hoy reposa en Santiago de Cuba solo las ofrecía para bodas, ninguna para
cumpleaños o bautizos. Otro gasto adicional para el anfitrión, quien debía contratar
a un fotógrafo clandestino. Individuo luchador que producía fotos de mala
calidad al no poseer los buenos materiales del que disponían los que trabajaban
para el estado. ¡Ojo! El fotógrafo también tenía derecho a su cajita y
posiblemente a las de sus parientes (ausentes o presentes), bebida incluida.
“El escenario para las fotos”, me detengo a observar
las tomadas en los cumples de mis hijos y las de algunos amigos. Una mesa
vestida quizás por única vez con un mantel casi siempre blanco, un pastel en el
centro de la mesa y varias botellas de refresco marca “Son” convoyando al
pastel, coño, tan feas que eran esas botellas. Detrás de la mesa el niño
festejado acompañado de sus amiguitos o primos, cero velitas y globos. ¡Otra
pausa! No recuerdo en que año desaparecieron las velas, tuvo que ser con el
criminal bloqueo norteamericano impuesto a principios de los sesenta. Lo mismo
pienso de los globos, aunque en este caso las razones muy bien pudieron ser
diferentes, digamos que políticas, pensemos que, inflando unos cien o
doscientos globos, cualquier cubano puede escapar de la isla con la ayuda de la
brisa terral. Tampoco fue un obstáculo que privara a los cubanos de adornar la
casa o el cake con los entrañables globos, ya conocen ustedes del poder
creativo que posee cada descendiente de Pepe Antonio. Así un día, yo mismo no
pude escapar a la terrible influencia de los tiempos que corrían, mi chamaco
era muy pequeño y no podrá recordar aquella fiestecita.
¡Tienen que haber globos en el cumpleaños de mi hijo!
Me prometí y lo cumplí. Fui hasta la farmacia y compré varios condones, no
recuerdo la cantidad. En casa se encargaron de darle un aspecto artístico,
cultural e infantil, les pintaron varios dibujos una vez inflados con mercuro
cromo y azul de metileno, quedaron bellos. Una vez terminada la fiestecita mis
hermanos decidieron soltarlos desde el balcón y se produjo una inmediata algarabía
entre los niños que jugaban en la calle.
—¡Globos! ¡Globos! ¡Globos! Comenzaron a gritar
mientas corrían detrás de ellos.
—¡Cojones, estos no son globos, son condones! Gritó
uno que no llegaba a los diez años, tal vez superaba los veinte por la mala alimentación
reinante. ¡Quizás, no! Va y era un niño de verdad, ya saben ustedes como son
los chamas criados en la calle en ese popular barrio de Luyanó.
—¡Cojones, que no son globos, son condones! Repitió
otro y otro muertos de la risa.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2021-10-21
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CUBA Y LOS IMPUESTOS ADUANALES LIBERADOS. SUS MENTIRAS
Cuba exonera de impuestos aduanales la importación de
alimentos, medicinas y artículos de aseo personal. Sus trampas.
—Mi hermano, le envié un paquete a la vieja con
medicamentos, alimentos y cositas para su aseo, y qué te cuento. Resulta que en
el correo le cobraron casi el doble del precio de lo que contenía el paquete.
Debes imaginar que ella solo recibe una miserable pensión y tuve que mandarle
la plata para pagarlo. Hilda vive en Toronto y nos conocemos de Alamar.
Hablamos con relativa frecuencia y siempre después de las cinco de la tarde que
nos resulta gratis, también los sábados y domingos.
—¿Cómo así? No te creo, ¿no dijo el payaso puesto a
dedos y su Primer Bufón Marrero que por la pandemia estarían libres de impuestos?
—Eso mismo pensé yo, pero no es así. Busca la información
en Google para que veas que solo se trata de una trampa.
—¡Coño! Si hasta los mismos opositores dentro y fuera
de la isla lo celebraron como una victoria resultante de las manifestaciones de
Julio.
—No sé qué carajo habrán celebrado, bueno, del león un
pelo, solo que ese león ya está calvo.
—Ya pasaré por Google buscando esa información y
luego te comento. Nos despedimos sin lograr calmar su enojo, poco antes de
hacerlo me dio una relacion completa del valor de los productos enviados a su
madre, el precio pagado al correo de Canadá y lo que debió pagar su viejita
para poder liberar el paquete en Cuba. ¡Claro! No hubo muchas dificultades
porque la viejita, acostumbrada a todos los atropellos que se viven en Cuba,
fue bien preparada. Cargó consigo el carnet de identidad, certificado de
nacimiento, certificado de matrimonio, certificado de defunción de su esposo,
fe de bautizo, cotización de las MTT, CDR, FMC, medalla XX Aniversario y
antecedentes penales.
Pasados unos minutos busqué en Google información sobre
el tema tratado con mi amiga y me dirigí a los sitios oficiales de la dictadura.
Ya saben o deben imaginar, el papel sanitario Granma, las letrinas Cuba Debate y Mesa Retonta, no
quise continuar gastando mi tiempo en esas exquisiteces.
…La medida no abarca las operaciones por
envíos ni los equipajes no acompañados, para lo cual se mantienen las
normativas y tratamiento vigente…
No fue necesario continuar leyendo, este solo párrafo
lo dice todo. No entiendo entonces el motivo de las celebraciones por parte de
los nuestros -los que envían y los que reciben- los que se oponen al régimen,
los que usaron las manifestaciones como arma para declarar una pírrica victoria
contra la dictadura y, peor aún, las declaraciones de aquellos simpatizantes de
esa dictadura dándole un carácter humano y solidario a este gesto realizado por
la mafia que gobierna la isla.
¿Lo cierto? Si aun conservan una sola neurona viva en
el cerebro, deténganse solo unos instantes a sacar cuentas y a analizar fríamente,
aléjense unos cien metros de las calles por las que aun desfilan nuestros
hermanos.
¡Okey! Liberaron de impuestos aduanales a esos
productos como aparece reflejado por todos lados. ¿Quiénes han sido los
beneficiados con esta medida? Bueno, antes de que busquen la respuesta
adecuada, les sugiero que investiguen sobre los vuelos que se estaban
realizando a la isla desde el exterior en esas fechas y actuales. ¿Cuántos son?
¿Cuántas personas estaban viajando a la isla? No incluyan en ese conteo a los
turistas, seres extraterrestres que siempre han gozado de los privilegios
vedados a los nacionales. ¿Ya tienen una idea aproximada de quienes han sido beneficiados
con esta, tan supuestamente humanitaria medida? Vamos, no es tan difícil llegar
a la conclusión de que no es del león ni un solo pendejo. Todo ha sido una
trampa, fraude, mentira, una grandísima hijaputada muy bien pensada.
Casi nadie ha estado viajando a la isla y solo
quedaban dos opciones para hacerles llegar la ayuda tan necesaria a nuestras
familias, los servicios de correos y las agencias que envían paquetes por
barcos a la isla. ESTOS NO FUERON LIBERADOS DE LOS IMPUESTOS LEONINOS QUE SE
PAGAN DE POR VIDA.
No hubo tal victoria del pueblo y menos de sus
opositores. En primer lugar, el pueblo no pidió comida en sus manifestaciones, decenas
de videos sirven de testimonios donde se escucha claramente la palabra “LIBERTAD”
y “DIAZ CANEL, SINGAO”.
Nada ha cambiado, los precios cobrados en los correos
por artículos de primera necesidad son criminales. También da la casualidad de
que casi todas esas agencias de Miami y otros países dedicadas al trapicheo de
pasaportes, visas, envíos de paquetes, remesas, charteo de aviones, etc., son
sucursales del régimen cubano en el exterior. Todas actúan libremente e imponen
sus estilos, muy coincidentes con los del régimen, bajo la mirada indiferente
de un exilio chantajeado por la situación de su familia y la complacencia de un
pueblo que solo espera la llegada del paquete, la recarga y la mesada. ¡Dejémonos
de cuentos y llamemos a las cosas por su nombre!
—¡Asere, imagínate tú! Nos tienen agarrados por los
cojones, esos hijoputas tienen secuestradas a nuestras familias. Por mucho que
insistan políticos y politiqueros, nadie está dispuesto a permitir que su madre
o cualquier pariente se muera de hambre o sufra la falta de medicamentos. ¿A
nombre de quién? ¡Asere, no me vengan con el nombre de la Patria! ¡Mi madre por
encima de ella! ¿Sabes una cosa? Nadie tiene una remota idea de cuando terminará
esta pesadilla, y desgraciadamente, el punto final nunca lo pondrá la gente que
vive en el exilio, eso depende del que se encuentra adentro. Me dijo Carlos, un
socio que hace decenas de años vive en Montreal durante una larga conversación sobre
el tema.
“El Banco pierde y se ríe”
Ya imagino a esa tropa de hijos de putas riendo
cuando proclamaron esa estúpida medida, festejada sin razón porque no deja de
ser una trampa.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2021-10-17
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LA
RESPUESTA DE MONTREAL
Debo confesar que durante muchos años me mantuve
alejado de la comunidad cubana y razones me sobraban. Para los que pertenecen a
la “vieja guardia”, y de los que quedamos muy pocos por ley natural de la vida,
no es un secreto todas las traiciones recibidas por gente de nuestra propia
nacionalidad. Sus miedos vinieron acompañados por ese policía silencioso que
viaja en el equipaje de cada cubano. No es sola esa la razón, podemos agregar
alta dosis de extorsión y chantajes que funcionan con éxito dentro de un
cuerpo, mente y alma timorata. Esa amenaza siempre latente de no permitirte
viajar a tu tierra de origen, obtiene los resultados vividos durante casi tres décadas
de radicar en este país y del que no ha escapado ninguno en el universo.
Los de la vieja guardia conocemos muy bien todas las
campañas de difamación contra los que siempre nos opusimos a esa dictadura.
Razones que justifican en parte todas las traiciones y aislamiento que
experimentamos. Creo que al miedo transportado no había necesidad de agregar
tantos ingredientes, pero así se comportó la comunidad cubana durante más de
dos décadas.
Hablo de una comunidad muy pequeña formada en casi su
totalidad por funcionarios que desertaron de sus servicios, marinos y aquellos
estudiantes que regresaban de los países socialistas y desertaron en el
aeropuerto de Gander. Pequeñísima comunidad, no creo que en Montreal llegaran a
superar la cifra de 250, coincidir con algunos de ellos en la calle tenia las
mismas probabilidades que ganarse la lotería. Solo unos pocos de ellos llegaron
por reunificación familiar y muy escasos los de matrimonios con canadienses.
Luego esa cantidad fue aumentando con la llegada de
jineteras/os, pingueros y otras especies de parias indiferentes, apolíticos y
serviles palomas que respondían a los intereses del consulado. Fue entonces
cuando no valía la pena perder el tiempo con ellos o vincularse con esa
comunidad, era simplemente arar en el mar.
La vieja guardia conoció perfectamente los obstáculos
que encontramos en el camino, trampas tendidas por individuos de origen
latinoamericanos de tendencia izquierdistas que, trabajaban al servicio del
consulado cubano y sus agentes de inteligencia. Se comportaron en todo momento
como enemigos de quienes nos oponíamos a esa dictadura y esa situación solo
pudo cambiar cuando en sus países comenzaron a sufrir aquello que conocíamos muy
bien los cubanos. Esas nuevas oleadas de latinoamericanos arribaron con un
pensamiento muy diferente al de sus compatriotas y se logró cierto equilibrio.
No puedo ocultarlo, evadí en todo instante vincularme
a la comunidad cubana en Montreal, y créanme, me ahorré tiempo, dinero y
dolores de cabeza. Mientras transcurrían los años, que ya se acercan a los 30
de vivir acá, mi desarraigo y falta de identificación con los nuestros ha sido
profunda. Hasta hoy.
Estar separados de ellos no significa que dejara de
ser cubano, aun lo sigo siendo, hoy regreso sobre mis pasos gracias a un grupo
de jóvenes.
El domingo 11 de julio partí con mis hijos hacia el
consulado cubano en Montreal y antes de hacerlo, les pasamos avisos a un
reducido grupo de amistades. Ellos se encargaron de compartir esas invitaciones
y al cabo de dos o tres horas mas tarde, estuvimos rodeados de jóvenes que han
perdido el miedo. Muchachos que no les temen a las extorsiones y chantajes que
realiza ese consulado en esta ciudad para poder viajar a su tierra. Estos
muchachos que acudieron con sus hijos, se diferencian de otros que aún continúan
sometiéndose a las ordenes o voluntades de sus amos. Una especie de “maricones
del alma” agrupados en otras organizaciones manejadas por la embajada, sus
consulados y agentes de inteligencia operando en todo Canadá.
El “Grupo de Cubanos Canadienses por una Cuba Democrática”
se hizo presente inmediatamente y con su poder de convocatoria ha mantenido las
protestas durante tres días seguidos. Algo que me ha sorprendido muchísimo y lo
comenté con varios de los asistentes. La “vieja guardia” no lográbamos agrupar
mas de 10 o 15 personas en nuestros tiempos por las razones son conocidas.
Gracias a Dios ya existe una generación desmarcada de todos los abusos,
atropellos y adoctrinamientos que se ha vivido en Cuba a lo largo de esos 62 años
de tiranía. Son jóvenes que han perdido el miedo y poco les importa si no los
dejan regresar a la isla. Son muchachos que estaban allí conscientes de que
desde el interior de ese nido de ratas los estaban filmando y no se detuvieron.
Allí estaban presentes personas de otras
nacionalidades que han comprendido y sufrido en carne propia los efectos de ese
sistema que, no es comunista, socialista, revolucionario, ni bautizado con cualquier
otro apellido de mierda. Ellos saben muy bien que se trata de una mafia
internacional compuesta por criminales narcotraficantes, gente con facilidades para
manipular y enfrentar a muertos de hambre contra otros muertos de hambre y así
mantenerse en el poder.
¡Muchas gracias, muchachos! Gracias por devolverme la
confianza y la esperanza de ver que no todo está perdido. Gracias por hacerme saber
que existe esa semilla de rebeldía y que la misma nos devolverá la libertad. La
perdida o entregada a unos hijos de putas embriagados por sus discursos o por
culpa de nuestras pendejadas.
Montreal estaba apoyando a nuestro pueblo y les decía
claramente que no están solos. Poco nos importa la complicidad del mundo,
incluyendo al gobierno de Canadá, aquellos son nuestros hermanos y no los
abandonaremos. Aquellos tiempos de miedo y silencio se acabaron.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2021-07-14
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MEMORIAS DE “BOLLO MANSO” (9)
CORRALES DE VACAS EN LA CAPITAL
Yo espero que ustedes les hayan contado a sus hijos y
nietos sobre este disparate del Semental en Jefe, no pueden apelar a las
memorias que Eusebio Leal archivó sobre la vida en “Bollo Manso”. Además,
Eusebio era una persona muy comedida en sus expresiones, extremadamente educado
y ocupado en sus tareas, que no se extendían dos cuadras más allá de la calle
Obispo, vamos a dejarnos de boberías. Lo suyo era El Templete, la Catedral, el
Palacio de los Capitanes y todo lo que sirviera de gancho a los turistas. ¿Se interesaría
por la suerte de cuatro cabronas vacas? Lo dudo, y si esas locuras venían del
Veterinario General de la República, mucho menos.
Todavía le busco una explicación a esa enfermiza obsesión
del comandante de todo con las vacas, porque coño, después de nosotros, esos
infelices animales fueron los que mas sufrieron. Bueno, el café también sufrió y
no es del reino animal, no se ha recuperado desde que paso el ciclón Flora, y
mira que han pasado años. ¡Pero, no! Tú prefieres virar la cara hacia otro lado
y fingir que no te acuerdas de nada. ¡Pobres vacas! No se detuvo hasta convertirlas
en una especie en peligro de extinción y las pocas sobrevivientes se
convirtieron en mucho mas sagradas que en la india. Todo no fue derrotas en sus
experimentos, seguro que le has hablado a tus hijos y nietos de “Ubre Blanca”. ¡De
ella si les hablaste, pendejo! Seguro le repetiste todo lo que decían en los
noticieros y sentiste lástima limpiarte con el Granma que tuviera una foto o
noticia de ella.
¡Vamos, vamos! No se hagan los comemierdas aquellos que
han vivido toda su vida en el Lawton o usaron las rutas 74 o la 85. Ustedes
saben perfectamente que en la esquina de las calles Avenida Acosta y Porvenir, ¿se
sitúan?, justamente en la misma esquina donde se encuentra el 5to. Distrito, ¿ya?
Pues había un pequeño solar yermo, donde de la noche a la mañana armaron un
corral. Allí metieron a unas cuantas infelices vacas, creo yo que castigadas,
porque no tenia otra justificación. ¡Eso es! Debieron ser vacas disidentes con
graves problemas de desviación ideológicas. ¡Coño, que abuso! No tenían donde
meterse para escapar de ese implacable sol, sabe Dios cuantas veces les
llevaron algo de comida y agua.
No recuerdo el tiempo exacto que duró aquel ataque de
esquizofrenia del comandante. Tampoco fue un corral exclusivo, encontré a
varios de ellos repartidos en diferentes puntos de La Habana. Viajando en la
ruta 23 desde el Lawton hasta el Vedado, choqué con dos de ellos en Centro
Habana y era fácil saber cuándo te encontrabas próximo por la peste a mierda de
vaca. ¡Que mala suerte tiene el pueblo cubano! Nadie se acuerda de nada y es
probable me acusen de mentiroso.
En fin, siempre anduve con mis dudas imposibles de
evacuar, tampoco se podía estar preguntando mucho. ¿Qué coño tenían en la mente
los creadores de este macabro plan? ¿Quitar los servicios prestados por los
lecheros y que la gente se sirviera directamente desde las tetas de las vacas?
Bueno, los lecheros fueron borrados de nuestra historia sin someter a esos
infelices animales a estas crueles torturas. ¿En que rayos pensaron o pensó el
Semental en Jefe? ¡Vaya disparate! ¿Después? Bueno, la lista de locuras
cometidas hasta hoy son infinitas y afectó a todo sin importar su origen
animal, vegetal o mineral. Afectó tanto, que la gente carece de memoria y los
ves desfilando en sus fechas conmemorativas con el pecho cargando decenas de
medallitas.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2021-06-15
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MEMORIAS
DE “BOLLO MANSO” (8)
Los calzoncillos “Matapasiones”
-¡Apaga la luz! ¿Cuántas veces no habremos escuchado esa solicitud, reclamo u orden en aquellos tiempos? Poco importa el escenario, pudo ser en una de aquellas mugrientas posadas o dentro de una casa. Nadie quería ver, nadie quería que te vieran. ¿Cuál era el misterio que deseaban mantener oculto tantos jóvenes de aquellos tiempos? Veo la foto que elegí para ilustrar este tema, la de esos viejos cagalitrozos muy felices y orgullosos por las toneladas de medallas que cargan. ¿Cuál es el mérito de esos viejos, los de esa generación traicionada, frustrada, fracasada y hoy cómplice de aquella pesadilla, esta pesadilla? No sé, solo se me ocurre pensar que se han pasado la vida comiendo medallas y cagando medallas. Me apuro en rescatar estas memorias antes de que el tiempo se nos acabe.
Fue muy frecuente escuchar a mujeres bellas casi suplicarte que apagaras la luz, divas capaces de satisfacer cualquier deseo sexual, hermosas muchachas que hoy son abuelitas, las que han logrado sobrevivir a estos recuerdos.
La robolución de esos viejos no necesitó mucho tiempo para llevarnos hasta una situación de mendicidad lastimera, muy pronto nos convirtieron en mendigos de cuerpo y alma. ¿El secreto de las luces apagadas y el sexo en penumbras? Una vez lo descubrí cuando apagué la luz y ella, muy confiada en esa privacidad impuesta comenzó a desvestirse, entonces la traicioné y la encendí nuevamente. Los colores de la vergüenza le dibujaron el alma y trató de explicarme lo que yo imaginaba. Le devolví la tranquilidad cuando comencé a bajarme el pantalón y ante sus ojos apareció un calzoncillo “matapasiones”. Su delito era muy grave, aquella diosa de veintiún años tenía puesto un calzoncillo verde olivo igual a los que yo usara en el Servicio Militar Obligatorio. ¿Por qué?
Bueno, les estoy hablando de la década de los sesenta, digamos que posterior al sesenta y cinco. Se desaparecieron del mercado los blúmeres de mujer por esa magia siempre demostrada en la isla, y ellas, muy astutas o inteligentes, invadieron las ofertas de los calzoncillos “atléticos” hasta agotarlos. ¡Eso, si! Todas te decían lo mismo, tengo un blúmer bueno que solo uso para asistir a las consultas médicas. Tampoco llegué a comprender la relación que pudo existir entre una simple gripe y esa prenda interior. ¡Había que confiar en su palabra si te gustaba o la querías! Les comento que una de aquellas protagonistas es actualmente una abuelita muy feliz y se encuentra en mi lista de amistades.
¡Claro que hubo sobrevivientes a esa pandemia robolucionaria! No imagino a ninguna de las mujeres de esa pandilla en el poder pasando por esta situación, sus hijos no dejaron de tomar leche a los siete años. Bueno, escaparon también las abuelitas de las actuales jineteras, ellas se dedicaron a la misma profesión y se vendieron por un blumercito, un jaboncito o cualquier otra chuchería.
Ante la falta de calzoncillos por las razones expuestas, nuestras costureras, siempre tan creativas, comenzaron a producir los “matapasiones” en gran escala. Los hacían con la tela destinada a la confección de sábanas, pero no todo fue color de gloria en esa producción que, luego fuera condenada en el año 1968 con la “Ofensiva Revolucionaria”. ¡Imaginen, imaginen mucho! Porque para referirse a esas situaciones unas veces dramáticas, ridículas, patéticas y cómicas a pesar de sus miserias, debes pensar que ese nombre no le caía de gratis. Muy bien, el calzoncillo era elaborado con tela de sabanas, se me olvidaba, había que plancharlos y algunas madres cubanas, muy cuidadosas en las apariencias de sus hijos, los almidonaban. Solo que esa no era la razón que les diera su aire de comicidad o ridículo. ¿No pensaron en el hilo para coserlo y los botones? ¡Aquí era donde se complicaba el negocio! Imaginen un calzoncillo blanco cocido con hilos azules, negros o rojos, y para rematar, pónganle dos botones de cualquier color y tamaño. ¡Coño! Era para rematarle el gusto o deseos a cualquier muchacha, era el preciso instante donde se morían muchas pasiones y se sufría esa vergüenza que no muestran esos viejos de mierda cargando esas medallitas.
El problema de la escasés de hilo tampoco era accidental, no había medias de hombre en el mercado y muchas mujeres las tejían con ese hilo que se necesitaba para coser los calzoncillos. Tejían, tejían, tejían en las guaguas, las colas, esperando el turno médico, dentro de las posadas, escuchando una novela, tejían como nadie había hecho en esa isla. Los diseños eran bonitos y variados, luego y para rematar, debías mantenerlas arriba con el uso de una liga.
Fueron tiempos muy duros que los jóvenes no conocieron y los viejos han olvidado en durante esa dura lucha por sobrevivir. Tiempos donde se confeccionaron trajes con tela de mezclilla, camisas o “guapitas” con telas de sábanas combinadas con otra de guinga y me faltan los zapatos. Si hay seres que se merecen un lugar de respeto en nuestra historia de miserias, ese sitio les pertenece a los zapateros. Estos artistas anónimos transformaron botas de trabajo en botines con tacón “hollywod”, solo hubo unas a las que nunca pudieron transformar por ser indomables, las botas rusas. ¿Los demás? El que no tuviera $30 o $40 pesos para pagarle a esos zapateros, esos infelices tuvieron que calzar aquellos “Kiko plásticos”, unas verdaderas ollas de presión cuando el sol se colocaba encima de nuestras cabezas.
¿Una solución temporaria de aquellos tiempos? Los jóvenes se casaban para comprar las pocas porquerías que les vendían con una tarjeta del Palacio de los Matrimonios, entre el ajuar proletario, la bebida, cake y croquetas, estaban comprendidos dos blúmeres de mujer y dos calzoncillos atléticos. Pocos meses mas tarde se divorciaban y un tiempo más tarde se volvían a casar.
Veo la foto que elegí para ilustrar este tema y no
acabo de comprender a esos viejos de mierda, no solo a ellos. ¿Hay quien pueda
sentirse orgulloso de toda esta porquería? ¡Si, si los hay!
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2021-05-17
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CRONOLOGÍA DE UNA AVENTURA La vida para mí nunca ha dejado de ser una aventura, una extensa ...